La danza es mi mejor historia de Amor

La danza es mi mejor historia de Amor
Por la danza me he quedado de este lado del mundo.
Yo no nací en esas tierras del Anáhuac, ni siquiera en ese continente.
Andaba errando por la vida buscando una pizca de algo que diera luz y calor a mi vida. Por eso, vine a México buscando algo nuevo, algo que valiera la pena y encontré lo que tiene su raíz en lo más antiguo: la Danza, la danza Azteca.
Recuerdo muy bien la primera vez que vi la danza, en el zócalo, en la noche, sin atuendos llamativos. Fue cuando me enamoré. Me enamoré del ritmo, de esa energía, del mover del circulo y de los danzantes como una galaxia con su sol y sus planetas. Me enamoré de la fuerza y de la luz que aun afuera del círculo me impactaba…
Iba todos los días a verla hasta que entré en el circulo…Y la vi difícil. Me costó trabajo pero tenía que conquistarla porque no era fácil. Me costó trabajo y no me aceptaba: mi cuerpo y mi voluntad se agotaban.
Pero poco a poco, se volvió mi maestra…Me enseñó. Me enseñó por la palabra de los jefes, por la danza de los danzantes, por los cantos y el trabajo de las velaciones. Me enseñó el ritmo, el movimiento y también me enseñó el respeto de la palabra, de la flor y del canto…pero sobre todo me enseñó que hay un dios todopoderoso porque “El es Dios”. Y siempre El está presente y por El danzamos y por El cantamos…Y fue cuando entendí que la danza es una oración en movimiento, un trabajo hacia la Armonía. Fue entonces cuando la danza me ha llenado de paz y de amor, de luz y de alegría…Por eso amo a la Danza con el corazón.
Y doy gracias a todos “sin excepción cual ninguna” los que compartieron conmigo su Danza y que hicieron que fuera posible que pudiera yo, sin siquiera ser de este lugar, entrar a este universo maravilloso y mágico de la Danza.

ISABELE.

EL FAMOSO GRUPO DEL AYOYOTE SUELTO

Los análisis sesudos del Ajolote

Por Tlacuilo

Ayer hubo una danza a la cual mi dueño no me llevó. Después de la esa danza, en el noche, él llegó muy sacado de onda, venía jodido porque antes hubo velada y al otro día la danza. Quiso balbucearme algo como lo suele hacer, ya que me toma como un confesor; claro porque yo ni digo nada o más bien no entiende mi lenguaje aunque yo si a él.

Pero le ganó el sueño y la tristeza, ni me echó de comer mi lirio, simplemente se dejó caer a un lado mío y se durmió.

Al otro día; se levantó modorro, buscó mi lirio en polvo y me echó unos gramitos. Luego mirándome comer el lirio se dirigió a mí y comenzó la confesión:

“Amanecí bien sacado de onda, Mi Axolote ¿Por qué crees?

Me corrieron de mi grupo. De mi tribu, de mi clan. Yo allí la neta me sentía de “peluches”. Porque la neta patineta que encontré una  familia, mi identidad; mi sangre misma. En la danza los “oclayos” miran profundo. En la danza nos “guachamos” hasta el alma, nos sentimos profundo, eran ya mis hermanos eran ya mi sangre, eran ya mis carnales.

Tú los sabes pinche Axolote, ya ves cuando te he llevado te das cuenta, como me pongo de contento y que me la paso hablando de ellos que a mi grupito lo tengo en mis oraciones, en mis cantos. Cuando va a haber danza me alboroto, me pongo bien loco de contento. 

-¿Y qué pasó?- Pregunto yo en mi idioma axolotesco y él como si adivinara mis burbujitas orales.

-Déjame te cuento lo que pasó mi Axolotius.

-A veces siento que me entiendes. Pero a ver continua –vuelvo a burbujearle…. 

La historia es esta: El jefe de mi tribu me hizo un juicio. Me quitaron mi cinta, mis plumas las que tanto me costó ganarme. Mi gran error fue ir a husmear por otros lados y conocer otras formas de danzar y que me corren gachamente.
Pero no hay tos, dijo el tísico. No hay fijón, dijo el ciego. Ahora seré de la conformidad del ayoyote suelto, de la liga de danzantes anónimos, independientes, anexos y conexos. Libre como las aves, guarache de mil caminos. Ajonjolí de muchos moles. Ofrenda de muchos altares. Canto de todos los cielos.

¡Fuera charros sindicales de la danza! ¡Danzantes independientes y liberales del mundo uníos! ¡Hasta la victoria siempre!

Pero ya en serio…. La neta me duele hasta al alma. Desterrado y humillado. Pero ¿Sabes que es lo que más me duele?  Que mi morra “la Xochiyaotl” Se quedó en el grupo y yo estoy fuera”.

Mientras decía esto, se le humedecieron sus ojos.

-No la vayas a contar a nadie. Eh? Mi Axolotius. Solo tú me comprendes, chingaos. Diciendo esto tomo su sonaja y comenzó un canto que dice:

Ayoyote suelto soy
Pluma que al viento
Dejo llevar mi color
Mi canto y aliento

Mi ágil huarache
Libre dibuja en el suelo
Los pasos de apache
Al compas del abuelo

Salero de varias mesas
Ajonjolí de mil moles
Colibrí con destreza
Que liba mil flores

Por los cuatro vientos
Va  mi canto y mi flor
Tomando los elementos
Con respeto y amor.

Ya canto el jilguero
Y  ya me retiro
El deber de guerrero
Me llama al camino.

Tlacuilo

¿Tlaneztlampa o Tlahuiztlampa?

Mamalhuaztle / Sergio Labrada Rodríguez.

El equívoco viene desde las primeras lecturas o versiones que se hicieron de algunos relatos o códices  mexicanos, cuando alguien al traducir la voz Tlahuiztlampa asumió  que al ser el rumbo por donde sale el sol, eso querría decir.  Efectivamente por el oriente sale. Pero ni el sol, ni que salga por allí;  tienen que ver con la voz Tlahuiztlampa.

Como a continuación se puede ver:

Tlahuia.-  Resplandor, alba.  

Huitz- espina.  

 Tlampan.- rumbo, lugar.

Tlahuiztlampa: o  sea el rumbo de la estrella del alba.

 (Léase también:  Venus  matutino. )                                                                 

Tlahuiztlampantecuhtli  el señor del rumbo es Quetzalcóatl, el cual procede los siguientes vocablos:

Quetzalli- hermoso.  

coatl; cuate.- gemelo.

Su significado completo es: el hermoso gemelo de Xólotl.

(Léase  también como Venus vespertino.)

No es que se relacione con Quetzalcóatl,  él es el todo; origen del rumbo ahora.  Durante mucho tiempo la mayoría de los danzantes y amantes de la mexicanidad lo han cantado así; “¡Tlahuiztlampa; lugar por donde sale el sol!”  Sin saber (como muchas de las cosas que decimos en náhuatl) si quieren decir  eso.                                                 

    Por eso mismo, ahora que algunos ya lo sabemos  queremos cambiarle el nombre al rumbo  y decimos: Tlaneztlampa   ¿Casa de Tlaneztlampantecuhtli? ¡No, no, no!

Es tratar de encontrar una voz en náhuatl para una traducción “Lugar por donde sale el sol”. Que por estar equivocada no corresponde con el concepto de la palabra Tlahuiztlampa.

Resumiendo la correspondencia correcta sería: Tlahuiztlampan.-Rumbo de la estrella del alba; ompa Tonatiuh ikizayan.- por allá sale el sol. Sabemos que por el oriente amanece o sale el sol, pero antes del amanecer  aparece la estrella del oriente, Quetzalcóatl.

Quetzalcóatl  fue  antes que el sol en la genealogía cosmogónica y así se manifiesta en el cielo.  Antes del culto a Huitzilopochtli ya se adoraba (adorar.- Dar ofrendas, regalos) a Quetzalcóatl,  pero con la dominación  Tenochca  se igualó su jerarquía; más no  ocurrió lo  mismo entre los herederos del Tollan: los Texcocanos.

Quizá; ahora comprendamos lo que nos decían entre letras los de antes,  «Estrella del oriente que nos da su santa luz ya es hora que sigamos al camino de la cruz» ¡ya es hora que volvamos al camino de la cruz de Quetzalcóatl! Y no habla de la cruz católica porque no puedes volver a donde siempre has estado conchero.      La consigna es aprender náhuatl para saber que carajos estamos diciendo y poner atención a lo que dejaron los denantes.

“Basta una sola imagen para derrotar a alguien, una sola palabra para motivar a un campeón, un solo roce para sentir ternura, un solo aroma para despertar la pasión y un solo beso para volverse loco.”