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CHALMA El Viento del Sur

El viento del Sur
Chalma 
(Primera entrega)

Chalma, Autor: Tlacuilo

El viento del Sur
Chalma 

Enclavado entre barrancas, al sur poniente de la mesa central de México, Chalma es sin lugar a dudas el lugar de culto popular religioso más importante en el centro de México solo superado por el santuario de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac.

En Chalma en contraposición de la Villa de Guadalupe, sus visitantes son esencialmente del sector de población de escasos recursos económicos. Por lo tanto más indígena que el mosaico rico del guadalupanismo que, efectivamente, abarca lo indígena, pero que atraviesa toda la gama social y cultural de México. En Chalma vemos pues de manera nítida el compendio del rostro cultural del México mesoamericano, aunque con los símbolos católicos como envase más que como contenido. Si, a pesar de los casi 500 años, en México, al menos en el México indígena y en buena medida en el mestizo, sigue vivo el fondo de la veneración arcaica a los elementos de la naturaleza y su visión animista está tan vigente como a la llegada de los españoles, aun a pesar de sincretismos, tortura, inquisición  y demás monerías del colonialismo.


La imagen que se venera es el Señor de Chama, un Cristo negro crucificado, que es visitado por gran cantidad de devotos y peregrinos, principalmente de los valles de México y de Toluca. Al parecer el lugar ha sido visitado por peregrinos desde la época prehispánica cuando se dice se veneraba a Oztocteotl deidad tutelar de las cuevas.

Las idas a Chalma como al Tepeyac y otros lugares tienen un componente para el equilibrio social, sobre todo de ciertas poblaciones que tienen un componente rico de tradiciones que heredaron de su raíz sobre todo indígena, en este contexto cultural también tiene un fuerte componente de ritos y simbolismos para reafirmar su vínculo con la naturaleza, que en algunos casos va dejando de tener el peso antiguo, en la medida que las relaciones agricolas y del clima va cambiando en las poblaciones aledañas, cada vez menos rurales y más urbanas. En el caso de Chalma sigue teniendo una vigencia fuerte. Me refiero a que estos lugares son parte de un conjunto de sitios que por sus caracteristicas geograficas, teluricas, climaticas y fluviales garantizan el nexo con la lluvia, la agricultura y por lo tanto con la vida misma. Así pues Chalma forma parte importante con aspectos propios de su situacion climatica y fluvial. Entre los peregrinos que acuden a Chalma encontramos por ejemplo a los graniceros, organizaciones herméticas de conocimientos que tiene la encomienda de trabajar con los temporales, es decir con la lluvia, garantizar el equilibrio pluvial, desaser el granizo pernicioso para la milpa o provocar la lluvia donde se necesita. Ademas van toda suerte de curanderos y van también, como una obligación espacial los concheros.

El camino.

Créditos. A quien corresponda

Siendo Chalma un lugar de culto importantísimo para el sector social más marginado de la ciudad y sus alrededores, ha sido un atractivo para la danza de concheros, que durante muchos años ha sido parte de ese México que Bonfíl Batalla llamó el México profundo. Una vasta riqueza cultural mesoamericana se percibe en Chalma y en la danza de concheros se mimetiza con la mezcla de ese legado cultural autóctono y las formas del catolicismo impuesto en un pasado colonial.

Siendo como se infiere un lugar de culto desde antes de la llegada de los españoles, es bastante probable que llegaran al lugar algunas formas de danza. La danza que se conoce como de concheros seguramente llegó a Chalma a llegada de esta tradición al valle de México a fines del siglo XIX[1]. Así probablemente algunas de las cofradías de chalmeros de esos años hubieron de aceptar volverse danzantes por un lado y por el otro las familas de inmigrantges venidos del Bajío junto con la danza, hayan también incorporado a su calendario de devociones el ir a Chalma o ambas situaciones, es decir que las familias de inmigrantes concheros hayan incorporado a sus congregaciones de danza a chalmeros (que es de suponer no eran pocos) para ser grupos mixtos que incorporaron las caminatas chalmeras a sus obligaciones[2] de conquista[3].

El lugar donde está establecido el santuario era de difícil acceso y por lo tanto se antoja complicado que se hayan realizado algún tipo de danzas colectivas masivas en la época prehispánica frente a la cueva. Quizás solo cierto tipo de gentes en esos años iba a presentarse ritualmente al lugar. Cierto tipo de linajes o hermandades sacerdotales. Como durante años se ha hecho en cimas de volcanes, en grutas, manantiales o peñas. Acaso como abordaré  en líneas adelante, el lugar de culto de fuera en  algún lugar más apropiado para la manifestación masiva tanto de la danza como de las peregrinaciones, alguna población cercana como Ocuilan o Malinalco o más probable y más lógico aún en el lugar conocido como el Ahuehuete,  por el mágico árbol de esta especie Taxodium mucronatum, que se encuentra a las afueras de Ocuilan,  unos kilometro antes de Chalma y que es de vital importancia ritual y casi inseparable de la visita al santuario    

Los concheros tienen como costumbre ir a cuatro santuarios católicos en los que anteriormente se veneraba a representaciones mesoamericanas. Sin embargo Chalma es el lugar por excelencia primordial del calendario ritual de los concheros.

Antes la manera para trasladarse en largas distancias era de por si únicamente por medio del andar, ya que acá se careció de la ayuda de equinos. Al llegar la danza o retomarse esta tradición en el Valle México, acuso lugar de residencia de manera sorprendente, al grado de que en la actualidad muchos la cosideren oriunda del valle de México. A fines del siglo XIX ya instalada plenamente en el valle la danza comenzó a infiltrar sus rituales en las clases margindas de la ciudad y los pueblos aledaños, pero al término de la revolucion mexicana este crecimiento es reforzado pues las secuelas de este movimiento armado obligó la llegada de muchas familias que trajeron consigo la danza  o que aquí la conocieron y su expansión fue creciendo hasta llegar a ser todo una sociedad tradicional, que a demás de mantener sus formas rituales y compromisos con el lugar de llegada (la zona del Bajío: Queretaro y Guanjuato) adicionaron los correspondientes compromisos y calendarios rituales de las cofradias a las que se adhidieron y a las que seguramente infiltraron y convirtieron en mesas de danza conchera, con el componente nativo (náhuatl) del Valle de México.

Ya entrado el siglo XX es común y está plenamente documentada la visita de la danza al lugar. En el documental  Peregrinación a Chalma -RIQUEZA MULTICULTURAL DE MÉXICO [4] recientemente subido a la plataforma de youtube. Se pueden ver imágenes visuales que lo corroboran, son de 1922, en estas  se aprecian las evoluciones dancísticas de grupos de danzantes concheros.
 

Los señores y señoras viejas de la danza cuentan sus periplos hacia Chalma como parte invaluable de sus vivencias dentro la danza. El accidentado trayecto que en aquellos años era andando, alquilando burros en Tacubaya, comprando en el camino ollas y anafres que luego a su vez en Chalma venderían para venir sin tanta carga. En esos años el compromiso de los concheros era de una semana, porque además que el rito lo merece, el simple hecho de dirigirse a eso lugares implicaba un sacrificio y esfuerzo que ameritaban la estancia de varios días para que valiera la pena el “tanto sacrificio”. Los caminos eran difíciles e incluso peligrosos por las fierras que poblaban las montañas sobre todo en el camino del Ajusco.

La fama y la modernidad fueron inaugurando carreteras y viajes de autobuses primero hasta Ocuilan, luego al Ahuehuete y finalmente hasta Chalma, con lo que se acortaron los tiempos y las facilidades para la visita menos prolongada al santuario. Ahora en un día se puede ir y regresar a la Ciudad de México, por lo que muchos danzantes atrapados en los trabajos pueden escaparse a la velación y la danza principal e incluso a la pura velación[5].


[1] La tradición oral conchera consigna el año de 1876 cuando Jesús Gutiérrez, con un estandarte al frente llamado La Reliquia General formalmente trae  la danza  del Bajio (Querétaro y Guanajuato) la zona de origen, a la Ciudad y valle de México.

[2] “Obligación” es la palabra utilizada por los concheros para referirse a sus compromisos rituales 

[3]. “Conquista” El nombre legal de la danza de concheros, consignado en muchos de sus estandartes y en sus documentos es el de danzas de conquista. El término además se ocupa para referirse a la labor de adherir a su calendario ritual fiestas y compromisos con otros danzantes, adicionando el hecho de ganarse la alianza con otros danzantes y expandirse territorialmente con sus “obligaciones”

[4] https://www.youtube.com/watch?v=KazSnlJDKDs

[5] Velación es la ceremonia nocturna, previa a la danza, consistente en hacer trabajos rituales de flor acompañados de cantos y rezos. 

 

PRIMER VIENTO, PRIMER VIERNES.

Por Gabriel Hernández Ramos
Un acercamiento a la historia del culto al Señor del Sacromonte de Amecameca.

Viento del oriente, Autor Eugenio Esteves (fragmento)

Gabriel Hernández Ramos

Lic. en Letras Latinoamericanas Capitán de la Mesa del Señor del Sacromonte de Amecameca

Los pobladores

Muchas historias de los pueblos antiguos no han sido clarificadas lo suficiente, a veces por falta de datos, o por el contrario, por multiplicidad o discrepancia entre los informes existentes. En ocasiones las fuentes de estos conocimientos se contraponen y al mismo tiempo, sin querer, se complementan. La prolífica tradición oral, es una fuente viva en muchos de los casos. También es notabilísimo en nuestras historias el hecho de que en ocasiones la realidad y el mito están mezclados de tal manera que es difícil distinguir los límites entre una y otro.

Así, los orígenes del antiguo Amaquemecan, esperan el acopio, la traducción, interpretación y ordenamiento de datos que transparenten su devenir. Claro que también, con seguridad, ocurrieron hechos cuyo registro quedara para siempre perdido.

Hubo un tiempo de efervescencia donde las migraciones eran una constante. Los grupos arcaicos buscaban el mejor sitio para cimentar sus civilizaciones y dejaban constancia de ello en sus peregrinaciones.

Acerca de la procedencia de los pobladores que conformaron con los años el Altepetl Amaqueme, existen al menos dos grandes vertientes. La primera y más antigua, consigna que un grupo de Olmecas Xicalancas u Olmecas Huixtotin, cuyo guía o gobernante se llamaba Olmécatl Huixtotli, llegaron a esta zona buscando expresamente lo que consideraban su particular Tamoanchan, venían de la Región del Hule, de por el Pánuco (Panutla) y con el propósito claro de alcanzar a la cercanía “los montes blancos, nevados, los montes que humean” (Iztaccíhuatl y Popocatépetl) y el cerrito frente a ellos (el actual Sacromonte). Ver: Informantes de Sahagún Primeros Memoriales. Según dicha fuente, estos Olmecas ya traían cierto desarrollo cultural; como el culto al Tloque Nahuaque, (quien les hablaba y les pedía moverse, que lo acompañaran hacia don él les indicaba),  libros pintados de los orígenes, de los destinos y libros de los sueños, usaban el calendario y daban gran relevancia a la música, (sabios con libros de cantos y flautas), además, practicaban hechicerías o el arte nahuallotl. Estos Olmecas Huixtotin hablaban popoloca (lengua extraña o bárbara) y serían luego conocidos como mixtecas anahuacas.

Chimalpahin expresamente enumera cuatro pueblos de filiación olmeca; Xicalancas Huixtotin los de la región de las sal; Xochtecas, los de la región florida; Quiyahuiztecas, los de la región de la lluvia; Cocolcas, los antiguos o los viejos, los abuelos. Ver: Memorial Breve y las Relaciones…

Chauhtotolin

La segunda, sustenta, que hacia finales del siglo XIII, llegan los Chichimecas a la región, parcialidades de tribus provenientes de Aztlan Chicomoztoc. Los tlaxcaltecas habían pasado de largo al saber de las artes y la aguerrida fama que ya, para entonces tenían los Olmecas establecidos. Quienes sí llegan decididos son lo Totolimpas y Tecuanipas, grupos considerados como Toltecas Chichimecas o Chichimecas toltequizados, son ellos quienes someten a los Olmecas veneradores del jaguar, de la lluvia y el rayo, la mayoría de los cuales emigran de nuevo. Así es como los mencionados grupos amaquemes se asientan en el sitio. Llegan más tarde Poyahutecas, Panohayas, Tlalamanalcas y Acoxtecas, los cuales van mereciendo tierras en los alrededores del cerrito.

Los nombres del cerro

Totoltepec “Cerro del Guajolote”, se llamaba al Sacromonte a la llegada de los grupos Olmecas, Así lo representa gráficamente la Historia Tolteca-Chichimeca, un guajolote con collar de jades, el cual parece emerger del glifo “Tepetl”, cerro. (Chalchiuhtotollin).

Las tribus Olmecas lo llaman Chalchiuhmomozco, que se traduce como “en el altar de jade” y Chalchiumomoztli  altar “donde reluce el agua como jade”. Precisamente, el sitio donde brotaba el agua.

Cuando llegan los Tecuanipas y Totolimpas Amaquemes y someten a los Olmecas, imponen su nombre al cerro, Amaqueme, el cual después se extendería a todo el poblado, y se dice de ellos, que hacían sus ceremonias con papel amate, y revestían el cerro y el altar donde se veneraba al agua con ese papel, y aún más; que ellos vestían también ese papel y por esta razón, amaqueme es el que viste de papel.

Para el último tercio del siglo XVI ya se le llama Sacromonte, como hasta la fecha. Este último nombre, a pesar de hacer a un lado el uso de la lengua madre, es al parecer exacto. Chimalpahin cuenta que en los tiempos de sus ancestros, este lugar era de tal manera respetado, que no se podía excretar en él.

Actualmente los dichos populares aseguran que es un cerro bendito y milagroso, pues cuando las parejas de novios andan escondiéndose entre sus matorrales, “milagrosamente”: suben dos y bajan tres.

Chimalpahin, inicia su Cuarta Relación, con una serie de nombres mágico-metafóricos para designar los lugares merecidos por sus ascendentes Chichimecas, “aquellos honorables señores y príncipes que vinieron a establecerse en  Chalchiu Momozco Amaquemecan Chalco” (Altar de jade, revestido de papel, a la orilla del lago); Iztlacozahucan “Lugar de la obsidiana dorada”:

“…El glorioso y famoso lugar del guajolote

Al borde de los bosques y al borde de las nieves

En el llamado lugar de la bruma

En el terraplén de la flor

En el terraplén de la niebla

En donde vive la codorniz blanca

En donde se despereza la serpiente

En donde viven los jaguares

En la casa de Tamiahua

A donde esta erguido 5-Flor…”  

Texto poético que no sólo nos da información de los nombres figurativos, toponímicos o míticos del lugar, sino que parece una descripción geográfica, meteorológica, botánica y de la fauna propia de esos tiempos.

Las deidades mencionadas

Estas mismas fuentes relatan los diferentes cultos: Tloque Nahuaque, Nauhi teuhctli, (un misterioso y casi desconocido Señor Cuatro o del Cuadrado), y sugieren que Tezcatlipoca estuvo en una de las cuevas hasta que fue robado, provocando con ello, sequías a los pueblos que lo hurtaron. Los Olmecas, se sabe, veneraban el símbolo del jaguar, otra advocación del mismo Tezcatlipoca, patrono de nahuales y hechiceros, según los mitos. Los Tecuanipas, literalmente son los hombres de la fiera. Finalmente los Amaquemes instauran el culto al agua (Chalchiuhtlicue y Tlaloc), elementos ya venerados por los viejos Olmecas (quienes, a decir de Chimalpahin, provocaban la lluvia a su voluntad).

Es pertinente comentar que esta región sigue siendo rica en humedales, cerros y bosques que bajan de los volcanes considerados sagrados. Si en la actualidad son frecuentes las neblinas, las granizadas, trombas y nevadas, cómo serían de intensas en esos tiempos. En los cuales, también abundaban las fieras como el ocelot.  Actualmente solo sobrevive al gato montés, como ejemplo del hábitat boscoso.  

Como muestra, unas líneas de la Séptima Relación;

 “Año 13-Caña, 1583.  En el mes de junio ocurrió algo de maravilla con el Sancto Sepulcro de las rocas Texcalco en la cumbre del monte Amaqueme, lugar que nombraban antiguamente Chalchiuhmomoztli (Ritos indígenas a la deidad Chalchiuhtlique) pues como se sabe, en ese lugar estaba una imagen a Chalchiuhtlique, y ahí mero fue donde pusieron una imagen de Cristo recostado en una caja de piedra, en el mismo lugar donde hacia sus penitencias aquel del piadoso sancto Fray Martín de Valencia,…”

Actualmente hay dos templos en la cumbre del cerro, el Sacromonte, adosado a la cueva. Y en la cima el de Gualupita, más antiguo. Al lado de éste aún se conserva un antiguo pozo, quizás el legendario Chalchihumomoztli. Además, en la portada de este templo se encuentra inserta una piedra con el glifo chalchihuite. ¿Será acaso, que ellos son la reminiscencia de los cultos más importantes de Olmecas y Chichimecas-Toltecas?

El Señor del Sacromonte, un Cristo negro y amortajado en su sepulcro

Como se mencionó antes, Sacromonte y su romería del primer viernes de cuaresma, se menciona para fines del siglo XVI, aunque las leyendas populares y una inscripción a la entrada de la cueva principal del cerro ostentan la fecha de 1527, esto es, cuatro años antes que el registro de las apariciones Guadalupanas (1531), misma fecha de los sucesos de Sangremal en Querétaro (la aparición de la Cruz de Los Milagros) y más de diez años antes de la conmovedora llegada del Cristo de Chalma a sus barrancas, ríos  y cuevas. (1539)

La imagen fue hecha de pasta de caña, por lo cual resulta muy ligero, casi es de tamaño natural y se le mueven la cabeza y los brazos. Usa una cabellera verdadera sujeta por una tiara o diadema. No se sabe si desde el principio fue negro, mas se infiere que pudo tomar este color por la costumbre de los amaquemes, de limpiarlo constantemente con aceites y perfumes, que al paso de los siglos le dio ese acabado. Usa cendal y una colcha finamente acabados, antiguamente también mortajas y vendajes, bajo su colchoneta no falta nunca un pequeño petate. Se le llama también Santo Entierro o Señor de Amecameca.

Una de dichas leyendas fija la llegada de la imagen un jueves de corpus, conocido hoy, como “el día de las mulitas” y “el carnaval chiquito” en Amecameca. La imagen llega precisamente cargada por una mula, en una recua perdida en el, entonces tupido bosque del cerro. Aunque muchos sugieren que Fray Martín de Valencia pudo haber colocado la imagen. Un antiguo canto narra el hecho así; “Mil quinientos veintisiete/ así lo dispuso Dios/ que a fray Martín de Valencia/ se le apareciera el Señor.” En cuanto a este punto de los cantos, se sabe que son precisamente los alabados al Señor del Sacromonte, los que pudieran tener mayor antigüedad. Incluso, el que empieza Alabadas sean las horas…, se canta en muchas regiones de México y es conocido simplemente como “el alabado”.

Lo cierto es que, según Chimalpahin, fueron las caciques herederos del antiguo Amaquemecan, quienes, junto con el párroco de la Asunción, colocan la imagen en una caja de piedra que ellos mandan tallar e inician las procesiones desde la gruta hasta la parroquia en el primer viernes de cuaresma, sólo tiempo después se cambiaría al día Miércoles de Ceniza “el día de la tiznada”. Desde esos años datan las bajadas nocturnas alumbradas por antorchas, cirios y luego, faroles. Acompañadas por el toque del teponaztle, que hasta fechas muy recientes ha sido desplazado.

Sacromontito, un santo muy “fiestero”

Cuatro domingos antes del Miércoles de Ceniza comienzan las “misas de carnaval”, cada uno de estos domingos suben al cerro las cofradías de Faroleros, Asociación de María, Trementineros y Campesinos, los cuales, con sus respectivos estandartes y “demanditas” (Pequeñas reproducciones de la imagen), ofrecen salvas,  misa y música de Chirimía. Por las noches el contorno del cerrito queda alumbrado por lámparas de aceite quemado sobre altas estacas de madera, como quizás se le alumbró con resinas, desde el siglo XVI.

Los días de las vísperas llegan las peregrinaciones de los pueblos cercanos, ahora delegaciones, que en la antigüedad eran “señoríos” sujetos de Amaquemecan. Llegan también los pueblos “ribereños”, claro de los lagos ya disecados, pero que guardan una relación de linaje y de compañía en las peregrinaciones originarias, con los amaquemes, me refiero a pueblos como los de Mixquic, Tlahuac, Xochiumilco, Chimalhuacan, etc. 

El “Miércoles de Ceniza”, la imagen es bajada, principalmente por los visitantes, que han llegado en peregrinación para ese fin, y recorre solamente los barrios de la parte sur del actual Amecameca, a saber, Barrio Sacromonte, Tepoyo (Santo Domingo), El torito, Atenco (la Rosa o San Isidro), San Juan, El Rosario y la Parroquia de la Asunción, la peregrinación es nocturna y predomina en ella el adorno de papel morado.

La imagen ha de permanecer entre los amquemes durante toda la cuaresma y hasta una semana después del Domingo de Resurrección, cuando es subido por la otra parte del poblado (norte): La asunción, el Rosario, Cristo Rey, Caltenco, Panohaya, El Caracol y nuevamente Sacromonte, Esta vez es llevado por la noche para que llegue a su cueva por la madrugada, lo llevan los pobladores de Amecameca y predominan los adornos de papel en blanco y amarillo. En ambas procesiones hay salvas y castillos en casi todos los barrios, tapetes de aserrín, música, cantos y danzas que celebran el camino por donde es llevada la imagen.

Aparte de los significados religiosos y tradicionales, es evidente que estas procesiones tienen un rasgo eminentemente territorial y cada barrio pugna por no ser excluido del recorrido, es así como los antiguos señoríos siguen viniendo a presentar sus reverencias a la imagen. De alguna manera, cada barrio actual, recuerda alguna de esas tribus antiguas que conformaron en diferentes tiempos esta población al pie de los volcanes.

Durante este período en el pueblo, Sacromonte visita San Juan y a veces Cristo Rey, El Rosario o Panohaya, habitualmente se le entonan, por las noches, una serie de alabados, cantos que narran las vicisitudes de la pasión y que en sus coros llevan invariablemente la palabra “alabar”. Hasta hace muy poco tiempo la imagen era crucificada el viernes santo, y con ella sobre la cruz, era bendecido el pueblo, en la actualidad esto ha dejado de realizarse, pues la imagen se encuentra ya muy deteriorada. Ver  “El ciclo de ferias de cuaresma en la región de Morelos”,   de Guillermo Bonfil Batalla

Viene después el jueves de Corpus. Donde se conmemora la aparición, El pueblo de San Lorenzo Tezonco, viene a festejarlo y para ello trae toda la fiesta desde su lugar de origen. Como ya se dijo antes, en Amecameca se le llama a esta celebración “el carnaval chiquito”.

Ocasionalmente. Cuando es necesario, cuando no quiere llover, o cuando hay mucha actividad volcánica, los amaquemes bajan y pasean a su imagen, a su paso siempre ofrecen confeti y pétalos de flor, invariablemente cae la llovizna y luego los temporales y hay relativa calma en el volcán.

Se han acabado las mayordomías y los cargos tradicionales. (A excepción de los que sobreviven al interior de las organizaciones de danza). Mas hay noticias que hasta principios del siglo XX, en el Sacromonte, se realizaban los cambios de bastón o varas de mando, los días primeros de enero, ceremonia que designaba a las próximas autoridades tradicionales y mandos del poblado y de poblaciones aledañas. Ahora, en este día sólo queda la ejecución de algunas danzas y contradanzas, que evocan aquellos días gloriosos, cuando nuestros representantes aún tenían palabra y mando.

Las historias de doña Balvina

Doña Balvina Galicia Hernández, de Atenco, murió hace poco tiempo. La conocí porque una de sus hijas y una de sus nietas danzaron en la Mesa de Amecameca. Ella vivió varias décadas en el santuario del Sacromonte, su esposo y toda la familia trabajaron en la sacristía del cerro hasta la llegada de las madres franciscanas, quienes ahora construyeron su convento en el barrio de Caltenco.

Doña Balvina vivió una bellísima relación con la imagen y con lo sagrado del lugar. Yo grabé algunas entrevistas con ella, principalmente acerca de las cosas que vivieron durante su estancia en el santuario. Me contó, que a su parecer, la imagen tenía vida propia, al limpiarla cotidianamente, hallaba la urna sudada y cuando llovía, tenía su ropa o las propias rodillas llenas de lodo y en el interior de la misma, fragmentos de las hierbas del cerro.  Ella entonces lo reprendía dulcemente ¿Por qué te andas saliendo en los aguaceros?

Me conmueve, sobre todas, la historia de unos campesinos de tierra caliente, que nunca habían venido a estos lugares, pero que llegaron preguntando el sitio de la imagen. Al llegar a la cueva dijeron que sí, que esa era la imagen que habían soñado y en el sueño, él se mostraba con unas ropas viejas, les pedía el favor de que le regalaran un poco de ropa pues casi no tenía. Una vez que se fueron, ya con las medidas y la promesa de traerle ropa nueva antes de su fiesta. Doña Balvina se pone frente a él y le pregunta ¿Por qué anda yendo a pedir ropa, tan lejos? Como si no tuviera. Le enseñaba, entonces, las antiguas cómodas llenas de trajes bordados con hilos y piedras preciosas, ¡Mire cuánta ropa tiene!

Contaba también, entre otras historias, de cómo llegó el teponaxtle y por que se decía que estaba encantado, o embrujado, por lo cual se había vuelto negro y que cuando se tocaba, su “tocotin” se oía hasta el otro lado de los volcanes.

Los honores de la danza

Para la organización de las danzas prehispánicas del centro de México, Sacromonte es su primer viento. Popularmente conocidos como concheros, para nosotros, los danzantes, organizados en Mesas, Amecameca es el primero de los cuatro vientos, cuatro santuarios, cuatro marchas de “obligación y de conquista” que se deben cumplir cada ciclo anual.

Una revisión panorámica de los conocimientos capitulares del Anáhuac, nos permite saber por lo menos que, el año prehispánico, el comienzo de las siembras (ciclo agrícola), por ende el inicio de las festividades rituales tradicionales, y cambios estacionales, ocurren, entre otras cosas, en fechas próximas a la celebración de Amecameca.

Bonfil, en el trabajo antes citado, había advertido que es en Amecameca donde “cae” la fiesta del primer viernes de cuaresma, comienza el ciclo de las grandes ferias de la región, las cuales abarcan el sur del Estado de México y algunos municipios del Estado de Morelos; Las fiestas son, en adelante los viernes; 1º Amecameca (Sr. del Sacromonte), 2º Cuautla (Sr. del Pueblo), 3º Tepalcingo (Sr. de los Trabajos), 4º Atlatlahhucan (Sr, de Tepalcingo, Jesús Nazareno), 5º Totolapan, (Sr. Aparecido), también Axochiapan, 6º Viernes de Dolores, 7º Viernes Santo (ambos celebrados en muchas localidades) y 8º, octava de semana santa, nuevamente en Amecameca. Debe tonarse en cuenta que, según Chimalpahin, el antiguo señorío Chalco-Anaquenecan comprendía una extensa región de lo que ahora es México, Puebla y Morelos. Todas estas festividades son en honor a Cristos aparecidos, a excepción de la virgen de Los Dolores. Estos cristos aparecidos o milagrosos no son los patronos “oficiales” de su pueblos, pero sus fiestas tienen más realce que la patronal, lo cual evidencia su antigüedad y su cercana relación con las celebraciones prehispánicas.

Así tenemos que este “ciclo de ferias” inicia y termina en este primer viento, un collar de celebraciones que inician y finalizan en el mismo lugar; el antiguo cerro Amaqueme. Dentro de las costumbres de los danzantes concheros de la región nunca ha pasada desapercibida dicha festividad, pero sí para la organización en general. Después de la revolución de 1910 y de la “Cristiada” 1926-1929, muchas de las organizaciones dejaron de venir, sustituyendo esta marcha por la visita al Señor de la Cuevita, de Iztapalapa, pues también es un Santo Entierro colocado en el interior de una gruta.

Faustino Rodríguez, jefe de Tepetlixpa no dejó nunca de venir, acompañado por los grupos que poco a poco iba formando, ellos velaban al pie del cerro donde se dice Santa Elena, subían a hacer mañanitas y danzaban entre los estrechos espacios que dejaba el panteón, de ese entonces, afueras de la cueva, hasta que haciéndose casi imposible la realización de la danza, por la afluencia de creyentes que subían el Miércoles de Ceniza, decidió, en 1987, realizar los ritos respectivos, en la Parroquia de la Asunción.  El recordaba uno o dos viejos danzantes de Amecameca de por los años 1930 o 1940, sin embargo hubo poco interés en la comunidad. Hasta los años ochenta se consolida una Mesa, que, a la postre, sería la última fundada por tan célebre maestro de las danzas y la cultura antigua. No obstante, es el mismo Chimalpahin, quien registra la relevancia que tuvo Amaquemecan en el ámbito de la danza, el canto y las artes antes de la llegada de los españoles. (Ver en particular, la historia del canto “La enemiga”, Canto de las mujeres guerreras Chalcas):

Florencio Gutiérrez recordaba que sus ancestros venían a velar justo después de la primera curva en la calzada de piedra que sube a la cumbre del cerro. Aún se conservan fragmentos de un paredón donde efectuaban sus ritos estos Chcihimecas de la Reliquia General.

En la actualidad existen varios grupos oriundos y algunos que, como antaño, han venido de otros lugares a “conquistar y fijar su asiento en Amecameca”, lo que se traduce en un esplendoroso mosaico de ofrendas de canto, danzas y flores para el Señor del Sacromonte.

Las condiciones actuales de la imagen

Finalmente es pertinente comentar que la imagen bendita y venerada durante ya casi cinco siglos, requiere ser restaurada, por lo menos en algunas de sus partes, para ello se requiere la participación de la autoridades religiosas, del INAH y de los sectores del pueblo interesados en su conservación. Ojalá el amor hacia tan grande emblema, pudiera también, manifestarse así.

Hace cuatro o cinco años tuve la fortuna de estar presente al momento del cambio de ropas de la imagen, casi cada año me presento a cantarle al Señor durante algunos días de su estancia en el pueblo, en verdad se enternece uno tanto que las lágrimas brotan de dicha y felicidad, fue entonces cuando experimentando tales sensaciones, me nació la duda de por qué no hacemos un poquito por él.

Febrero de 2012

Gabriel Hernández Ramos

Lic. en Letras Latinoamericanas Capitán de la Mesa del Señor del Sacromonte de Amecameca

Rostro y corazón

Intenta brotar una semilla de otra semilla o de otras semillas. El proyecto web de Rostro y corazón es continuidad de otros esfuerzos y a la vez tendrá su mérito y raíz propios. Es a la vez un buen pretexto de enlazar amistades y pasión que nos unen a varios. Amistad y hermandad que se da en el camino ritual de la danza. Pasión por la cultura nacional, búsqueda de un rostro afín y propio. Vale pues por un intento de comunicación entre los que, desde diferentes lugares, atuendos, historias, aproximaciones a la cultura nacional la fe o la filosofía, nos hermana o identifica el movimiento de cuerpo y conciencia en búsqueda de armonía con el país, el entorno y con nosotros

mismos.

Una breve historia:

RADIO:
Rostro y corazón nace como proyecto de difusión en mayo de 2007, cuando es seleccionado como proyecto radiofónico en 2006 en su convocatoria anual para proyectos de radio comunitaria, Radio Ciudadana (XHDTL 660 AM) perteneciente al Instituto Mexicano de la Radio Imer,

El 15 de mayo de 2007 iniciamos nuestras transmisiones

El equipo: Juan Anzaldo en la Producción General, Patricia Sánchez en la Conducción, José Antonio Cruz Tlacuilo en guion y conducción, Gabriela Carvajal también durante un tiempo en la conducción. En la asistencia Marco Antonio Baldovinos Ángeles Solano, Cirenia Celestino y Melissa Delmonth; José Luis Hernández Tlicoatl fue parte importante en el inicio del proyecto. y la colaboración del testimonio cotidiano del Jefe Felipe Aguila.

Octubre obtuvimos un reconocimiento por parte de la Feria de Medios Alternativos que organiza el Gdf.  

Rostro y Corazón transmitió 89 programas, solo en dos ocasiones se dejó de transmitir, el 25 de diciembre de 2007 a 2009

Dieron su palabra en el programa los diversos jefes de la danza de tradición, también, lideres o miembros de la llamada danza cultural o de mexicanidad, como miguel Ángel Mendoza, Izcaltecac y Arturo Meza vertieron parte de su pensamiento y palabra. En testimonios en su lugar de “trabajo ritual” o de visita en las instalaciones del Imer estuvieron: La generala Remedios Osorio; la generala Josefina García; el capitán Gabriel Hernández, quien presentó su libro de alabanzas; Manuel Rodríguez de la mesa de la cruz de la iluminación de Querétaro, Miguel Martínez, también jefe de Querétaro, Cruz Hernández, los hermanos Pineda, el jefe Ameyalzin…. La lista es larga y no quisiéramos dejar de lado a ninguno.

Durante casi dos años Rostro y Corazón intentó ser un enlace y un medio, digamos, una herramienta de comunicación de la danza.
Una mención de Agradecimiento a Patricia Sanches (+) quien fue fundamental y alma para este proyecto,  

REVISTA:
El proyecto fue en el año 2011 y 2012, con 4 revistas trimestrales. Con la participación activa y entusiasta de personas valiosas como Eugenio Esteves y el profesor Alfonso Sánchez, además de la colaboración en contenidos de personas como el jefe Gabriel Hernández Ramos o Sergio Labrada. Ambos ya en la Región del Misterio.  

TV internet

Durante el año 2015 rostro y corazón comenzó las transmisones de una serie de programas, siguiendo el modelo radiofónico con las secciones de entrevista y tema central, o la agenda y la danza sin fronteras o danza y sociedad, con la participación de Cirenia Celestino, Fabian Frías, Macuilxochitl Ponce y el que escribe en la conducción; Cristina Córdova, Frank, en la producción.
Tuvimos invitados de enorme presencia y jerarquía en la danza, jefes generales como: Guadalupe Hernández, Miguel Martínez, Rogelio Rosas, Rosita Maya Paulino Garnica, Miguel Ángel Pineda, Remedios Osorio y la jefa Urania.
así mismo hemos llevado a cabo ciclos y transmisiones que refrendan la apertura y diversidad con temas de la mexicayotl y el activismo cultural, como la fundación de Tenochtitlan en 2020, y los 500 años durante 2020 y 2021.


Ciclos de Cine de concheros
Han sido varios ciclos de Cine de concheros desde 2009, en 2012, 2020 y 2021. Con presencias notables y temas interesantes, Con el grato recuerdo de la conducción de Berenice Vargas (+) en los 2 más recientes

Producción Editorial

Con el sello editorial de Rostro y corazón, se han editado, además de las revistas antes mencionadas, los alabanceros mexicanos 1 y 2, los títulos de la autoría del que esto escribe, como La misión del Espinal (reediciones desde 2016), Semillas de la Noche(2021), el compilado de poesías de danzantes poetas Palabranzas (2012) y recientemente el compilado de varios autores, Los Rostros de la Resistencia (2021).     


La propuesta

Un sitio Web para la expresión diversa que mantenga el nicho en que nos hemos movido, es decir la danza de concheros, pero que se diversifique y se abra más a las expresiones culturales que tengan que ver con las múltiples raíces nativas que nos nutren, el activismo cultural y social que tiene que ver luego de 500 años ya no solo con la resistencia si no con las propuestas de construcción de nuevas o renovadas identidades.


Sean Pues Bienvenidos y esperamos su participación en este espacio comunitario. Sea a través de investigación opinión análisis, reporte de actividades o convocatorias de los diferentes calpullis mesas, o de ayoyotes sueltos. Dentro de la utopía y sabiendo que para estos proyectos uno desvía tiempo y recursos muy necesarios la vida ordinaria y trascendental, esperemos poder contribuir a la economía intergrupal, estamos abiertos a las propuestas y ser canal de difusión también de las actividades de trueque y de generación de recursos.

José Antonio Cruz Tlacuilo
Febrero de 2022, desde algún lugar en la nación Chichimeca del gran Xolotl.